COBQUECURA
Salida a terreno: Cobquecura - Región del Ñuble
Esta semana ha estado llena de movimiento, literal y figuradamente. El martes tuvimos la corrección del proyecto de la Laguna Grande, donde seguimos puliendo detalles para llegar a una propuesta más sólida. Y el viernes hicimos una salida a terreno a Cobquecura con mis compañeros de P1 y P2. El viaje en sí fue algo corto para mí, quizá por mi costumbre adquirida al ser foráneo. Aunque, siendo honesto, nunca había estado en Cobquecura y puedo asegurar que fue una experiencia interesante por todo lo que pudimos observar y aprender.
Actuares durante el terreno
Al llegar, el profesor nos hizo una recomendación clave: observar con detenimiento el lugar y estar atentos a posibles emplazamientos para nuestro próximo proyecto. No solo se trataba de ver el paisaje, sino de cómo se configura el espacio en relación con la gente, pensando en la posibilidad de un habitar colaborativo. Me pareció un enfoque distinto, donde no solo diseñamos pensando en la funcionalidad o el terreno, sino también en cómo las personas interactúan con el espacio.
Recorrimos tres zonas importantes de Cobquecura: la urbana, la agrícola y la pesquera. Fue interesante ver cómo cada una de ellas tiene su propia identidad espacial, marcada por las formas productivas y su relación con el entorno. La zona urbana está más concentrada y organizada, mientras que la agrícola está en constante diálogo con la naturaleza y los ciclos productivos. Y la pesquera tiene una relación íntima con el mar, donde los espacios se moldean alrededor de las actividades del día a día.
Lo mejor del día, sin duda, fue el almuerzo, llegué al bus con la esperanza de comer temprano y aunque no fue así, tampoco pasé hambre (gracias Sofi). De cualquier manera, muy buena cocina, me quedé con las ganas de probar las empanadas camarón-queso que una señora me recomendó llegando al restaurante.
Recomendación
Como recomendación, si están interesados en entender más sobre cómo los diferentes entornos configuran el espacio arquitectónico, les sugiero The Architecture of the City de Aldo Rossi. Rossi profundiza en cómo las ciudades están moldeadas por sus estructuras productivas y sociales, algo que viene muy al caso con lo que observamos en Cobquecura.
También, como escribir sobre las empanadas evocó en mi bastante hambre, recomiendo muchísimo la serie The Bear. Con mi pareja la encontramos en Disney+ y Hulu, es una serie que sigue a un joven chef tratando de sacar adelante un restaurante familiar en crisis. Lo interesante es cómo la serie muestra los retos, el caos y la presión por lograr un objetivo colectivo en un entorno lleno de desafíos.
Me recordó mucho a lo que vivimos en la carrera: largas jornadas, la importancia de la colaboración y ese deseo constante de mejorar. A veces, como en nuestros proyectos, no se trata solo de lo técnico, sino de la pasión y el esfuerzo que ponemos en cada detalle, algo que nos consume y sin embargo seguimos queriendo que forme parte de nosotros. A veces la presión de todo, la frustración y algún que otro mal momento es lo que le otorga ese valor intrínseco al breve instante donde nuestras ideas, esfuerzo y resiliencia terminan valiendo la pena.


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